miércoles, 2 de noviembre de 2016

Maldito Lacan

Hoy
explotaría
en cada esquina
a cada paso
me importaría todo
más bien poco
si tuviera valor
te diría exactamente
lo que quiero
tal como lo imagino
con cada detalle
para jugar
y no te podrías negar
y en su lugar
me siento a escribir
cuánto me gustaría
haber tenido
ese valor
maldito Lacan
maldito subtexto
maldita realidad

miércoles, 26 de octubre de 2016

El despertar

Últimamente
me cuesta demasiado
abrir los ojos
poner un pie en el suelo
y tú
me das los buenos días
cada mañana
y te imagino
antes del amanecer
subiendo la colina
de la alhambra
meditando
delante de tu panteón
poniendo flores
y dejando salir
la angustia
que te da fuerza
para seguir adelante
y yo
partícipe
de tu intimidad
siento que en ti
alberga
la vida

domingo, 23 de octubre de 2016

I hurt myself today

En trance
con la diosa
del oráculo de Delfos
en medio de los vapores
me gustaría llegar al epicentro
de mi ser
acercarme
sin que duela
acurrucarme entre los vapores
y no volver a conocer
la frustración
la interrogación
ni decir
con Johnny Cash
I hurt myself today

Gardel

Entre sabios antiguos
y música instrumental
procuro encontrar
las cuatro fuentes de la crisálida
hacer mío el sueño de Escipión
el cuidado de sí
que Sócrates susurra
y entro en calor
desde la bruma
de la ventana
el humo del cigarro
que fuma Gardel
tu mirada perdida
y el poso del café

viernes, 21 de octubre de 2016

Los poderes curativos (de la poesía)


lunes, 10 de octubre de 2016  

1. El Reconcilio

Y sólo tengo que atreverme,
conmoverme contigo me lleva, me envuelve
y pienso que nunca he estado tan cerca,
en ese espejo
que tantas veces he roto
pero llegas tú
y leo y leo tus poemas
y se me abre una puerta
descolgada, en ruinas. 

2. La corriente

Hoy es un día de esos
en los que la conciencia grita y grita
en medio de mi lectura compulsiva
de mi búsqueda impermeable
y me siento cobarde
porque no quiero indagar
sigo y sigo la corriente del tiempo
tengo tanto que decir
y prefiero mirarte en silencio
dejarme arrastrar por esto que no me convence
Y los pocos momentos en que te hablo en susurros
y por una vez te digo la verdad
entonces eres tan tierno, estás tan ahí
que dejo que me arrastre
esta corriente de silencio 

3. Fantasmas

A veces miro atrás
y sigo tan en guardia, tan en lucha
entre fantasmas
que prefiero no expresarlo
prefiero no manchar
el nombre de un poema
en medio de la desazón
pero entonces recuerdo
y me esfuerzo por recordar
que la única manera de aplacar
es al estilo lacaniano
atravesar el fantasma,
abrazarlo y hacerlo mío
para poder decirle
adiós
y
me quedo conmigo

4. Temor y temblor

Hoy no me he hecho justicia
diké como decía Anaximandro
me quedé con la adikía, lo contrario
Hoy me he sido infiel
al no seguir mis propias plegarias
de mañana lo hago, mañana lo haré
pero en medio de este letargo
estoy más cerca que nunca,
me he reconciliado
con ese temor y temblor
tan kierkegaardiano
y sí, es posible
en el fondo me pesa la culpa cristiana
por más que busque
el lado neutro
donde las voces no son tan oscuras
donde, por fin, dejo salir a borbotones
sin tanto titubeo,
sin tanto bloqueo
porque Joseda y Henry Miller tienen razón
escribir
es una forma de vida
y yo
con tanto silencio
me estaba consumiendo a mí misma

martes, 11 de octubre de 2016

5. A veces

Y es que a veces
tengo que salir corriendo
que no me alcance
el miedo
miedo a andar por el sitio equivocado
miedo a sentirme vulnerable
donde no debería
por quien no debería
miedo a no pertenecer
a ninguna parte
y si destapase este miedo
si me dejase arrastrar por la ira
ni yo me reconocería
y por eso prefiero
irme corriendo
con mi miedo
que al menos él
ya me conoce
ya me consuela
y no me juzga
cuando salgo corriendo

6. Sin Sentido

Me entristece tanto
esta impotencia
de no saber cómo
de no saber qué
de no entender ni yo
por qué te sigo
por qué me sigues
no me miras
y no te miro
porque ninguno se atreve
a decir adiós
ni a cambiar el rumbo
a enfrentar la vida
y entonces yo sigo
sola mi camino
y a veces
contigo
sin esperanza
sin sentido

parto en dos mi rumbo
a veces sola
y a veces
contigo

7. Salomé

No me gustan
las corbatas
las camisas
cuando son caras
no me gustan
los cuerpos
encerrados en la institución
que me ofrecen
seguridad
que trepe
hasta los hombros
no me gusta
esa sensación
y a veces pienso
que ojalá, y, de verdad
ojalá me gustasen
los cocodrilos bordados
tanto como me gustan
las conversaciones sobre orión
en medio de los bares
porque al final
vuelvo sola a casa
y pienso en que
tu belleza insólita
tu pedantería extrema
me han convertido en la presa
que se lanza sobre la fiera

miércoles, 12 de octubre de 2016


8. El día del Pilar

Salgo a la calle contigo
que eres mi padre
y nunca me crees cuando te digo
que de verdad, de verdad
mi corazón se encoge
cuando hablas de ti
como un globo
que explotaría
si no tuviera
familia a la que cuidar
y después
en la mesa
te pones a recitar
las coplas a la muerte de su padre
de jorge manrique
y no, no hablas de ellas
como hacemos los demás
tú las recitas de memoria
y no puedes seguir
porque te emocionas
y entonces te miro
y sé que eres
mi persona favorita
y, cuando pasen los años
tal vez tú no estarás
me sentiré tan vacía
sin ti
que no tendré más remedio
que consolarme
con las coplas
a la muerte de su padre

y lloro ya
que todavía te tengo
porque ya sé
la suerte que tengo
y lo poco preparada que estaré
cuando llegue
ese momento

jueves, 13 de octubre de 2016

9. Lejos

Los días de lluvia
sin ninguna obligación
preferiría pasarlos
sin recordar
esta mente
que me atormenta
con tu pasado
perfecto
y tu presente
y mi presente
de mierda
y no sé
por qué
te odio a través de
tus recuerdos
e intento entender
de dónde viene
y hacia qué me conduce
para sacarlo de mí
y creo que es
por saber
que mis preguntas
jamás serán
respondidas
y mis anhelos
cada día están más solos
en medio de la crónica
de una muerte
que se anuncia desde el comienzo

y lo que quisiera
cada vez
está más lejos 

10. Nuestro lienzo

Con tu sudadera
y bajo la lluvia
busco razones, motivos
que me llevaron
y que me llevan
de forma
ajada, melancólica
a estar a tu lado
y cada vez
estoy más lejos
de ti
y algo más cerca
de mi centro
como mantener
con un meñique
nuestro lienzo
que un día intenté pintar
a tu gusto
pero que ahora
abandono
entre la pena, la ira
y el recuerdo

domingo, 16 de octubre de 2016


11. En el vaivén

Se acerca el frío
y noto cómo se acerca
el tiempo de recogida
de incertidumbre
sin nada que leer
y mucho que estudiar
en este vaiven
entre tu cama y la mía
los fines de semana
entrelazados
el sí pero no
pero luego recuerdo
tu sonrisa
y olvido las razones
y mientras espero
que mi vida se aclare
no hago más que escribir,
acurrucarme
y pensar
lo diferente que podría ser todo
y cuánto debería de hacer

lunes, 17 de octubre de 2016


12. Arrecife de coral

Como un marinero
que un día se perdió
en medio del mar
ando buscando mi brújula
podría decirse que soy
una pirada
y que la vida puede ser
una aventura
pero ando con cuidado
atravesando tempestades
temblando por si no sé llevar el mando
justo antes de la ventisca
oyendo voces a lo lejos
sumergiéndome
en el fondo
del mar
y de mis miedos
les doy forma
los coloreo
levanto la vista
de Parménides de Elea
y veo una cara antigua, conocida,
familiar
y me devuelve al mundo
de los arrecifes de coral
el que un día fue niño
y pasaba las tardes conmigo
ahora es un hombre
que me pregunta
qué fue de su identidad
y la brújula vuelve
y mi nudo en la garganta
se va

lunes, 17 de octubre de 2016

13. Tregua

Se me desgasta
la voz
el aliento
el corazón
la angustia acude
rauda y veloz
entre los pequeños paseos
de mi casa a la biblioteca
de la biblioteca a mi casa
y mi vida contigo,
la más desgarrada
porque no aprendí
a dejarte ir
y sin ningún aliciente
demasiado silencio
yo
intentando rasgar
y encontrar las razones
para la alegría
más allá
de la juventud
que, temblando, prevalece
de la familia que
a lo lejos se divisa
esforzándome por apreciar
los pequeños placeres
procurando ser estoica
y sentir que
mi fuero interno es
el jardín de Epicuro
y darme tregua
de una vez

14. Gardel

Entre sabios antiguos
y música instrumental
procuro encontrar
las cuatro fuentes de la crisálida
hacer mío el sueño de Escipión
el cuidado de sí
que Sócrates susurra
y entro en calor
desde la bruma
de la ventana
el humo del cigarro
que fuma Gardel
tu mirada perdida
y el poso del café 
 
 

domingo, 23 de octubre de 2016

15. I hurt myself today

En trance
con la diosa
del oráculo de Delfos
en medio de los vapores
me gustaría llegar al epicentro
de mi ser
acercarme
sin que duela
acurrucarme entre los vapores
y no volver a conocer
la frustración
la interrogación
ni decir
con Johnny Cash
I hurt myself today

Maldito Lacan

Hoy
explotaría
en cada esquina
a cada paso
me importaría todo
más bien poco
si tuviera valor
te diría exactamente
lo que quiero
tal como lo imagino
con cada detalle
para jugar
y no te podrías negar
y en su lugar
me siento a escribir
cuánto me gustaría
haber tenido
ese valor
maldito Lacan
maldito subtexto
maldita realidad





lunes, 17 de octubre de 2016

Tregua

Se me desgasta
la voz
el aliento
el corazón
la angustia acude
rauda y veloz
entre los pequeños paseos
de mi casa a la biblioteca
de la biblioteca a mi casa
y mi vida contigo,
la más desgarrada
porque no aprendí
a dejarte ir
y sin ningún aliciente
demasiado silencio
yo
intentando rasgar
y encontrar las razones
para la alegría
más allá
de la juventud
que, temblando, prevalece
de la familia que
a lo lejos se divisa
esforzándome por apreciar
los pequeños placeres
procurando ser estoica
y sentir que
mi fuero interno es
el jardín de Epicuro
y darme tregua
de una vez

Arrecife de coral

Como un marinero
que un día se perdió
en medio del mar
ando buscando mi brújula
podría decirse que soy
un pirata
y que la vida puede ser
una aventura
pero ando con cuidado
atravesando tempestades
temblando por si no sé llevar el mando
justo antes de la ventisca
oyendo voces a lo lejos
sumergiéndome
en el fondo
del mar
y de mis miedos
les doy forma
los coloreo
y levanto la vista
de Parménides de Elea
y veo una cara antigua, conocida,
familiar
y me devuelve al mundo
de los arrecifes de coral
el que un día fue niño
y pasaba las tardes conmigo
ahora es un hombre
que me pregunta
qué fue de su identidad
y la brújula vuelve
y mi nudo en la garganta
se va

domingo, 16 de octubre de 2016

en el vaiven

Se acerca el frío
y noto cómo se acerca
el tiempo de recogida
de incertidumbre
sin nada que leer
y mucho que estudiar
en este vaiven
entre tu cama y la mía
los fines de semana
entrelazados
el sí pero no
pero luego recuerdo
tu sonrisa
y olvido las razones
y mientras espero
que mi vida se aclare
no hago más que escribir,
acurrucarme
y pensar
lo diferente que podría ser todo
y cuánto debería de hacer
en su lugar

jueves, 13 de octubre de 2016

Nuestro lienzo

Con tu sudadera
y bajo la lluvia
busco razones, motivos
que me llevaron
y que me llevan
de forma
ajada, melancólica
a estar a tu lado
y cada vez
estoy más lejos
de ti
y algo más cerca
de mi centro
como mantener
con un meñique
nuestro lienzo
que un día intenté pintar
a tu gusto
pero que ahora
abandono
entre la pena, la ira
y el recuerdo

Lejos

Los días de lluvia
sin ninguna obligación
preferiría pasarlos
sin recordar
esta mente
que me atormenta
con tu pasado
perfecto
y tu presente
y mi presente
de mierda
y no sé
por qué
te odio a través de
tus recuerdos
e intento entender
de dónde viene
y hacia qué me conduce
para sacarlo de mí
y creo que es
por saber
que mis preguntas
jamás serán
respondidas
y mis anhelos
cada día están más solos
en medio de la crónica
de una muerte
que se anuncia desde el comienzo

y lo que quisiera
cada vez
está más lejos

miércoles, 12 de octubre de 2016

El día del Pilar

Salgo a la calle contigo
que eres mi padre
y nunca me crees cuando te digo
que de verdad, de verdad
mi corazón se encoge
cuando hablas de ti
como un globo
que explotaría
si no tuviera
familia a la que cuidar
y después
en la mesa
te pones a recitar
las coplas a la muerte de su padre
de jorge manrique
y no, no hablas de ellas
como hacemos los demás
tú las recitas de memoria
y no puedes seguir
porque te emocionas
y entonces te miro
y sé que eres
mi persona favorita
y, cuando pasen los años
tal vez tú no estarás
me sentiré tan vacía
sin ti
que no tendré más remedio
que consolarme
con las coplas
a la muerte de su padre

y lloro ya
que todavía te tengo
porque ya sé
la suerte que tengo
y lo poco preparada que estaré
cuando llegue
ese momento

martes, 11 de octubre de 2016

Salomé

No me gustan
las corbatas
las camisas
cuando son caras
no me gustan
los cuerpos
encerrados en la institución
que me ofrecen
seguridad
que trepe
hasta los hombros
no me gusta
esa sensación
y a veces pienso
que ojalá, y, de verdad
ojalá me gustasen
los cocodrilos bordados
tanto como me gustan
las conversaciones sobre orión
en medio de los bares
porque al final
vuelvo sola a casa
y pienso en que
tu belleza insólita
tu pedantería extrema
me han convertido en la presa
que se lanza sobre la fiera

Sin Sentido

Me entristece tanto
esta impotencia
de no saber cómo
de no saber qué
de no entender ni yo
por qué te sigo
por qué me sigues
no me miras
y no te miro
porque ninguno se atreve
a decir adiós
ni a cambiar el rumbo
a enfrentar la vida
y entonces yo sigo
sola mi camino
y a veces
contigo
sin esperanza
sin sentido

parto en dos mi rumbo
a veces sola
y a veces
contigo

A veces

Y es que a veces
tengo que salir corriendo
que no me alcance
el miedo
miedo a andar por el sitio equivocado
miedo a sentirme vulnerable
donde no debería
por quien no debería
miedo a no pertenecer
a ninguna parte
y si destapase este miedo
si me dejase arrastrar por la ira
ni yo me reconocería
y por eso prefiero
irme corriendo
con mi miedo
que al menos él
ya me conoce
ya me consuela
y no me juzga
cuando salgo corriendo

lunes, 10 de octubre de 2016

Temor y temblor

Hoy no me he hecho justicia
diké como decía Anaximandro
me quedé con la adikía, lo contrario
Hoy me he sido infiel
al no seguir mis propias plegarias
de mañana lo hago, mañana lo haré
pero en medio de este letargo
estoy más cerca que nunca,
me he reconciliado
con ese temor y temblor
tan kierkegaardiano
y sí, es posible
en el fondo me pesa la culpa cristiana
por más que busque
el lado neutro
donde las voces no son tan oscuras
donde, por fin, dejo salir a borbotones
sin tanto titubeo,
sin tanto bloqueo
porque Joseda y Henry Miller tienen razón
escribir
es una forma de vida
y yo
con tanto silencio
me estaba consumiendo a mí misma

Fantasmas

A veces miro atrás
y sigo tan en guardia, tan en lucha
entre fantasmas
que prefiero no expresarlo
prefiero no manchar
el nombre de un poema
en medio de la desazón
pero entonces recuerdo
y me esfuerzo por recordar
que la única manera de aplacar
es al estilo lacaniano
atravesar el fantasma,
abrazarlo y hacerlo mío
para poder decirle
adiós
y
me quedo conmigo

La corriente

Hoy es un día de esos
en los que la conciencia grita y grita
en medio de mi lectura compulsiva
de mi búsqueda impermeable
y me siento cobarde
porque no quiero indagar
sigo y sigo la corriente del tiempo
tengo tanto que decir
y prefiero mirarte en silencio
dejarme arrastrar por esto que no me convence
Y los pocos momentos en que te hablo en susurros
y por una vez te digo la verdad
entonces eres tan tierno, estás tan ahí
que dejo que me arrastre
esta corriente de silencio

El Reconcilio

Y sólo tengo que atreverme,
conmoverme contigo me lleva, me envuelve
y pienso que nunca he estado tan cerca,
en ese espejo
que tantas veces he roto
pero llegas tú
y leo y leo tus poemas
y se me abre una puerta
descolgada, en ruinas.


sábado, 8 de octubre de 2016

Invencible como yo

Pues sí, tengo que metérmelo en la cabeza de una puñetera vez, y por eso me siento ante este teclado y hago esto que normalmente haría si de alguna forma no me autobloqueara. Leo y leo y sé que Sócrates tiene razón, y la única manera que tengo de poder poner orden en esta cabecita que tengo es como decía la Maga, ordenarme como un cajón, asentar mis creencias y llevarlas a cabo en mi vida. Empecé el día corriendo, llegué donde debía ir y una vez más oí lo mismo pero esta vez lo escuché de verdad, porque he de creer y ponerme esa disciplina, evitar autoboicotearme y gritar. Después recuperé parte de la fe que había perdido, el desánimo y las pasiones tristes quedaron a un lado en medio del estrés que me producía verme de nuevo como hace ya ocho años, en un ambiente que, pensé, sería inhóspito y desconfiado. Pero voy a apostar por ti. Porque he de apostar por mí, esta vez sí. Más tarde fui a zalacaín, me embriagué en apenas cinco minutos y me vi rodeada de la familiaridad de la amistad antigua, y corriendo fuimos a ver Invencible, esa obra de gente famosa que yo pensé que sería comercial y que no me aportaría probablemente nada. Pero en su lugar encontré una representación que me mantuvo atenta, divertida y conmovida de principio a fin. Me encantó la manera de humanizar a los personajes y sentí que yo era uno de ellos, uno de esos raros inadaptados que tal vez se han equivocado, que se consideran mejores pero en el fondo no lo son. Dos parejas contrapuestas, una representando la cultura, la civilización, gente de izquieras con una moral asentada en la crítica al capitalismo y lo que produce; perfectamente plasmado en Maribel Verdú. Después, la pareja que se diría garrula, cuyo tema de conversación gira en torno al fútbol. Divertida contraposición, nada denso ni difícil de seguir; y cada uno con su tragedia personal, hasta que éstas se ven de frente, contrapuestas, y es entonces cuando llega el dilema. ¿Por qué la pareja primera es moralmente superior? ¿Son peores aquellos por pensar lo que piensan cuando su vida no le ha dado la oportunidad de optar al pensamiento crítico, porque sólo han podido sobrevivir con lo que tenían? Ellos mismos reconocen que no. Y ninguno es realmente feliz. 

Yo y mi profesión

Pienso que soy una persona que necesita plantearse continuamente el mundo, no hice filosofía con la finalidad de ser profesora, lo hice para buscarme a mí misma, como un cuidado de mí, la epimeleia. Nada me despertó realmente hasta que llegué al instituto  y vi cómo eran mis profesoras de ética y filosofía. Ellas despertaron con más fuerza en mí la curiosidad y el compromiso con la vida y la política. Es lo que yo quisiera despertar en los alumnos, para que ellos sientan entusiasmo y dejar una huella en su educación. Porque estamos comprometidos con el mundo, y no podemos ser meros autómatas ante las cosas que ocurren, y dejarnos llevar por la corriente, que es lo que normalmente observo y me frustra. Me gusta plantear interrogantes en clase, ponerles dilemas morales. La filosofía para mí no es un ejercicio intelectual fuera del mundo, es una forma de vida, y cuando yo la descubrí, a pesar de todas las dudas que he tenido por el camino, ya nunca me ha abandonado. He tenido dudas en cuanto a las salidas laborales que me ha proporcionado, me he sentido sin una utilidad real social, he sentido que el ejercicio filosófico en sí escapaba a mi capacidad discursiva real, hasta he dudado de si debí haberme dedicado a otras cosas, porque también hay otras disciplinas que me han llamado, como el arte, el teatro, la poesía, la psicología, etc, y durante un tiempo pensé que la filosofía no respondería a mis verdaderas y que, incluso, lo que hacía era complicar mi camino entre tanta duda, pues de por sí soy una persona que duda bastante y al final mi camino se dispersa y he pensado si no sería mejor ser más simple. Incluso creí que mi mente cada vez se alejaba más de mis emociones porque las rechazaba. Los prejuicios de la filosofía con la psicología también me molestaban porque era mi otra opción de estudio en su día. Como decía, al disfrutar también de otras disciplinas, y también por necesitar una reciprocidad en mis clases (no creo en las clases magistrales, aunque puede que en parte sea también porque no me veo aún con la sabiduría suficiente para poder hacer eso) lo que hacía era integrar en ellas el teatro, leíamos obras de teatro en clase (las moscas de sartre, historia del zoo de albee) para poder plantear temas éticos, así como capítulos de controvertidas series como black mirror, y películas como Her, que muestran un futuro completamente tecnificado. Me encanta ser una profesora dinámica y sentir que ellos disfrutan en mis clases, que ese día yo he aportado algo en sus vidas que les servirá (o no) en el futuro. No soy de contar chistes pero sí de bromear y de intentar que todo sea divertido. A veces he sentido que no consigo empatizar del todo con algunos alumnos, los que de alguna forma me han desafiado, claro; de alguna forma es posible que me sintiera amenazada y automáticamente en ocasiones me he puesto a la defensiva, porque no soporto la mala educación gratuita y la negatividad sistemática ante cualquier tema o actividad que propongo. supongo que por el hecho de que yo procuro ir siempre con la mejor intención y me ha dolido que no se valore, así que he de aprender a gestionar eso, tanto como el hecho de ponerme dura cuando he de hacerlo. A veces huyo del conflicto y he consentido actitudes o le he restado importancia cuando en realidad me hacía sentir mal. Por lo que he de trabajar la firmeza. A veces me he preguntado si realmente merece la pena ser profesora, cuando he visto que incluso en el ámbito del profesorado la filosofía no se valora, pues en más de una ocasión (yo sólo he trabajado en centros concertados) el pensamiento empresarial de esos centros ha optado por dejarme fuera y poner a otro profesor cuya especialidad era otra a dar mis asignaturas para ahorrar el irrisorio sueldo que ganaba yo, por mis escasas horas de filosofía. He sentido que esa no era la vida auténtica de la que tanto hablaron Sartre y Kierkegaard. Dada la fama de la filosofía entre los jóvenes (y algunos de los no tan jóvenes) y su predisposición a ella, me he esforzado constantemente por hacer de ella una asignatura bella divertida e interesante, usando para ello a menudo el recurso del diálogo y, como ya dije antes, el cine, el teatro y las series. Sin ir más lejos, si no me hubiese quedado en paro, me hubiese encantado ponerles a mis alumnos (o mandárselo como "deberes") ver la serie Merlí, de un profesor de filosofía, donde se mezcla ésta con la vida y visión de los adolescentes, y su profesor. En definitiva, me considero una persona bastante sensible, inquieta y curiosa. Con mucho que explorar y aprender todavía.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Noches de farra

A veces pisas el suelo y el corazón se te encoge; no ves ni respiras con serenidad, el mundo se vuelve una amenaza y lo desarmónico se vuelve tu compañía eterna. Estás rodeado de tanta gente que no te dice nada, y crees que tal vez eres tú quien está de más; quien no sabe mirar porque te falta ese toque que no sabes cuál es, y sin conocerlo, lo añoras. Y de repente te das cuenta de cuán absurdo es seguir en el mínimo espacio asfixiante que has dado por real, por destino único, por inevitabilidad. Y al final explotas,estallas en mil pedazos, te desnudas con una de esas personas que parecían ser una amenaza y por poco te pones a llorar de moco tendido de la emoción, entre toda esa gente y esa música ensordecedora.

viernes, 23 de septiembre de 2016

faros

Su perfil me llega de lejos, es como un faro luminoso que de alguna forma me acompaña, como una arborescencia que me roza,, y puede que con ella además se encuentren las pequeñas luces, los devenires que me envuelven sin pedir nada a cambio. Puede que Aristóteles tenga razón, que Epicuro tenga razón, y todo lo que necesito está ya a mi alcance. Me gusta tener sueños en los que puedo ver la vida de mi abuela de cerca, como cuando quisiera acercarme a la parte alta de la catedral y verlo todo con más nitidez. Me gusta inventarme una vida que ella no tuvo, pero de repente me siento en comunión entre lo que podría haber sido, y por qué mi mente me enseña fotos antiguas de personas que no existen y que, me dice, formaron parte de su vida.

lunes, 5 de septiembre de 2016

No pude domesticarte

Los días ahora son más largos pero más auténticos, y la vida que palpita desde dentro hace que me angustie. Me gustaría poder decir que no añoro nada, que no hacía falta encontrar este abismo que llevo dentro y poder compartirlo; que no hacía falta haber ido cada noche al bukowski club, mirarte desde la penumbra, desde el humo que vamos inhalando, y poder contarte en persona que estudio y leo y leo y estudio y de repente me doy cuenta de que para mí es poco y me gustaría que el día tuviese cincuenta horas, para poder terminarme el castillo de K y las mil mesetas y poder confesarte que no tengo lenguaje para describirlo; que a veces me siento tonta mientras leo, pero también mientras te miro, pero jamás me atreví a decírtelo.
Tú y yo en El perro azul, ¿por qué no? sentir que estamos formando la historia, nuestra historia, y no en cambio que el tiempo se nos escurre y cada uno mira hacia otro lado; yo con mi nudo en la garganta y tú con tu garganta interminable que me enmudece. Me hubiese gustado no tener nunca la sensación de que has sido feliz en otro momento y que nunca has estado realmente aquí. Y me hubiese gustado más no cuestionarme a mí, ser firme en la certeza de que no hay nada que no puedas encontrar en mí.
Intento hermanarme con ésta, mi vida; lucho por despertarme y dar cada día un poco más de lo que soy capaz, de no rendirme ante la angustia que siento porque me dan miedo las noches, y me asustan las mañanas. Procuro prendarme cada día del Destino que inventaron los griegos y quiero creer que del universo a mi casa hay una línea recta y que puedo tocarlo a través de los libros que leo, en mi voluntad de no rendirme. Llega la noche y sonrío, sonrío y sé que me miran, incluso me cogen del brazo para que no me vaya, pero yo me suelto, y sigo sonriendo. Y me envuelve la fuerza de lo que jamás pude darte a ti, se ha quedado conmigo y se convierte en un aura que me protege, que me embellece, porque Chronos ya no me da miedo, pero no sé cuánto durará este nudo en la garganta y tengo miedo de esperar sin darme cuenta que un día vengas para quedarte.

martes, 12 de julio de 2016

Debo tener alguna puerta cerrada

Ella llegó empañando con su presencia toda la estancia. No sabía qué querría de mí. Me mantuve al margen durante tanto tiempo que cuando quise reaccionar, era tarde. O eso creía yo.
¿Por qué las esencias pueden dormir durante tanto tiempo? Eso me gustaría saber a mí.
Porque ahora tenía que lidiar con ella, aceptarla sin conocerla. Despertarla. Esperar a que me perdonara. Esforzarme en hablar con ella. Acercarme sigilosa, tímida; ella olía mi desconfianza. Por eso no quería que me acercara.
Me dijo que había estado aguardando en cada rincón, en cada película, en cada emoción que no dejé manifestarse. Mirándome y viendo cómo yo no me daba cuenta; queriendo participar y jugar, sin poder hacerlo. Y ahora tenía que luchar porque quisiera quedarse conmigo. Y prometer no volver a mirar más hacia fuera. Quedarnos dentro y obligarme a abrir esa puerta tanto tiempo cerrada.

jueves, 7 de julio de 2016

Abro dentro de dos horas

Puede que un día logre entender que, como decía la Maga en Rayuela, era necesario que yo fuera como soy. Ahora que miro atrás, que me encuentro en plena calma, miro con serenidad mi porvenir y sólo siento algo de nostalgia. Y un poco de tristeza. Porque no quise fracasar. Intento perdonarme y perdonar; entender el miedo que a veces me invade y la esencia que late detrás de cada gesto que no has visto, de cada espontaneidad que te ha faltado; no me he movido como pez en el agua, nunca he sentido que ese fuese mi lugar; era como estar ahí de prestado. Como si tuviese que dar las gracias por participar. y siempre tuviese que llevar cuidado, agarrarme sólo de vez en cuando. Mis expectativas se inventan las tuyas, les ponen forma y color y me las creo de verdad; me convenzo de que no las cumplo, que nunca podré estar en el podium reservado para las personas que son como tú. Pero sé que no. Sé que las imposiciones me las coloco yo y sólo debería dejarme arrastrar.
Pero es tan difícil dejarse llevar en tu hogar. Y sería tan sencillo si pudiera hacer una vida contigo. Sentir la pertenencia, la identificación; la aceptación y que me puedo relajar y no tener que hacer un examen continuo y constante. Que todo fluyese. Pero no lo hace. No desato en ti ese ardor, no desatas en mí obligarte a sacarlo. No estoy dispuesta a tener que hacerlo. Que no te baste con lo que soy. Tener que estar encerrada entre cuatro paredes viendo cómo cualquier cosa es más interesante que yo. Y creo que esta vez, por fin, voy a elegirme a mí. Siento como una anestesia que inhibe mis emociones hacia ti; ni tan siquiera echo de menos tu cuerpo ya. Quiero comulgar conmigo. Serme fiel desde un principio. No acallar las cosas que no me convencen para que algo funcione. Dejar el romanticismo a un lado y aplicarlo sólo al teclado y al arte. Hasta que llegue algo, o alguien, que merezca que lo saque. Que no tenga que esforzarme.
Y no quiero ser cobarde. Ni quiero que me olvides. Me encantaría saber que de verdad me quieres y no quieres perderme. Pero no confío y de todas formas ya no me sirve. Es tarde. Y me elijo a mí.
Abro dentro de dos horas
y tú has llegado tardísimo
así no hay quien te espere

jueves, 16 de junio de 2016

En Tu Hogar

En esta huida interior, en esta pérdida, en este furor, procuro serte fiel, pero sólo cuando duermo, cuando me acerco, y siento esa paz que me transmiten mis raíces, la frescura que respiro y la suavidad en la emoción. Mi propia semilla me alimenta, palpitando cerca, y dentro de mi laberinto estallo y me tranquilizo. Te escucho, por una vez te escucho, quiero permanecer de tu lado, hacer cada dia más fuerte este lazo, que esas voces dejen de ser agujas que se me clavan y cambiarlas por este nudo que se forma en mi garganta cuando sé que ha llegado el momento de decir basta.
Y leo y leo buscando, buscando, esa parte de mí que añoro y de la que me alejo a la vez, porque miro hacia otro lado.

martes, 14 de junio de 2016

Desde el laberinto

"A medida que avanzaba en estas reflexiones, más iba haciéndome a la idea de aceptar su amor así, sin condiciones y más me iba aterrorizando la idea de quedarme sin nada, absolutamente nada. Y de ese terror fue naciendo y creciendo una modestia como sólo pueden tener los seres que no pueden elegir. Finalmente, empezó a poseerme una desbordante alegría, al darme cuenta de que nada se había perdido y que podía empezar, a partir de ese instante de lucidez, una nueva vida."


 "Existe cierto tipo de ficciones mediante las cuales el autor intenta liberarse de una obsesión que no resulta clara ni para él mismo. Para bien y para mal, son las únicas que puedo escribir. Más, todavía, son las incomprensibles historias que me vi forjado a escribir desde que era un adolescente. Por ventura fui parco en su publicación, y recién en 1948 me decidí a publicar una de ellas: El Túnel. En los trece años que transcurrieron luego, seguí explorando ese oscuro laberinto que conduce al secreto central de nuestra vida. Una y otra vez, traté de expresar el resultado de mis búsquedas, hasta que desalentado por los pobres resultados terminaba por destruir los manuscritos. Ahora, algunos amigos que los leyeron me han inducido a su publicación. A todos ellos quiero expresarles aquí mi reconocimiento por esa fe y esa confianza que, por desdicha, yo nunca he tenido."


Mi padre escuchaba Ludovico, sentado a mi lado, en silencio. Sólo hablaba para comentarme que esa canción, Life, era como una pintura, que tenía manchas o brochetazos más fuertes a veces, pero que en general era apacible y tranquila, pero con un halo de tristeza. En cambio con Primavera me dijo que podía ver el mar, que le transportaba directamente allí, sosegado y en calma. Y pensé en la ironía de buscar siempre fuera lo que no hallo dentro. Pensé también en la ironía de ser mi padre una persona sin pretensiones y con las palabras justas y exactas para definir lo que yo sólo sé sentir, y no expresar. Las veces que echo de menos el silencio y él sabe hablar en el momento preciso, sin pedantería. Eso es lo que quiero. Naturalidad, sensibilidad y sencillez.
 Se quedó silencioso, a mi lado, porque sabía que yo no me encontraba bien, que estaba nerviosa, en guerra, y quería conseguir tranquilizarme permaneciendo a mi lado. Aunque es una persona pragmática, tan pragmática que asusta tanto como admira, a su manera siempre consigue paliar el malestar y ayudarme.
Yo nunca seré como él. Soy un mar embravecido que no entiende las vicisitudes y se indigna. Un estallido de pasiones que no encuentra su lugar. En cambio me dicen que mi rabia denota una fuerza inmensa que se ve inhibida o filtrada a través de esa ira, y será que sólo sé sacarla a través de la frustración y la impotencia. Y la paradoja, mi paradoja, es que los ojos que descubren, que ven más allá, son los mismos que soportan esa rabia contra ellos.
Me hallo en un universo donde compito con fantasmas, donde siento que estoy fuera, no pertenezco a ningún lugar, donde siento que no puedo participar porque mi identidad no se define, porque las mismas emociones que debieran hacer fluir y crear belleza son las que de momento me lo impiden, pero quiero creerte, quiero estar por encima de mí, de la propia trampa de mi pensamiento, de la trama del lenguaje cíclico y repetitivo y creer en lo que me dice Ernesto Sábato y lo que me dices tú, claro que no, claro que no necesito ser de otra forma, ni ser otra persona, ni florecer de otro modo ni llegar a tiempo a mi feliz no cumpleaños.
Y me acabo riendo porque mi prisma dista del tuyo y me rindo ante la evidencia de que no pasa nada, no puede pasar nada y el universo sigue girando, aunque yo siento que todo explota, que nunca encontraré lo que ando buscando, y me sereno leyendo el túnel, intentando imaginar si esos sentimientos se asemejan a los tuyos, si de verdad mi trampa es sólo mental, porque eres capaz de verme y quiero terminar la tortura inmerecida, dejar de ser una yonki de la comparación y dejar de habitar el silencio ensordecedor para comenzar por un silencio pulcro sin juicios donde pueda dejarme salir. Conseguir acallar mi dragón, dominar esa pasión, cambiarla por otras, por muchas otras. Porque voy a decirlo todo aceptando el riesgo de tenerme que aceptar.

"El calor es insoportable pesado. La luna, casi llena, está rodeada de un halo amarillento como de pus. El aire está cargado de electricidad y no se mueve ni una hoja: todo anuncia la tormenta. Alejandra da vueltas y vueltas en la cama, desnuda y sofocada, tensa por el calor, la electricidad y el odio. La luz de la luna es tan intensa que en el cuarto todo es visible. Alejandra se acerca a la ventana y mira la hora en su relojito: las dos y media. Entonces mira hacia afuera: el campo aparece iluminado como en una escenografía nocturna de teatro; el monte inmóvil y silencioso parece encerrar grandes secretos; el aire está impregnado de un perfume casi insoportable de jazmines y magnolias. Los 'perros están inquietos, ladran intermitentemente sus respuestas se alejan y vuelven a acercarse, en flujos y reflujos.  
 Hay algo malsano en aquella luz amarillenta y pesada, algo como radiactivo y perverso. Alejandra tiene dificultad en respirar y siente que el cuarto la agobia. Entonces, en un impulso irresistible, se echa descolgándose por la ventana. Camina por el césped del parque y el Milord la siente y le mueve la cola. Siente en la planta de sus pies el contacto húmedo y áspero-suave del césped. Se aleja hacia el lado del monte, y cuando está lejos de la casa, se echa sobre la hierba, abriendo todo lo que puede sus brazos y sus piernas. La luna le da de pleno sobre su cuerpo desnudo y siente su piel estremecida por la hierba. Así permanece largo tiempo: está como borracha y no tiene ninguna idea precisa en la mente. Siente arder su cuerpo y pasa sus manos a lo largo de sus flancos, sus muslos, su vientre. Al rozarse apenas con las yemas sus pechos siente que toda su piel se eriza y se estremece como la piel de los gatos.
La tormenta que se anunciaba desde el día anterior se ha ido cargando durante la jornada: el aire se ha ido convirtiendo en un fluido pesado y pegajoso, nubes enormes han ido surgiendo durante la mañana hacia la región del oeste y, durante la siesta, como de un gigantesco y silencioso hervidero han ido cubriendo todo el cielo. Tirada a la sombra de unos pinos, sudorosa e inquieta, Alejandra siente cómo la atmósfera se está cargando minuto a minuto con la electricidad que precede a las grandes tempestades.
La poseía una energía atroz y sentía a la vez una mezcla de fuerza cósmica, de odio y de indecible tristeza. Riéndose y llorando, abriendo los brazos, con esa teatralidad que tenemos cuando adolescentes, gritó repetidas veces hacia arriba, desafiando a Dios que la aniquilase con sus rayos, si existía.
Alejandra mira su cuerpo desnudo, huyendo a toda carrera, iluminado fragmentariamente por los relámpagos; grotesco y conmovedor, piensa que nunca más lo volverá a ver. El rugido del mar y de la tempestad parecen pronunciar sobre ellaoscuras y temibles amenazas de la Divinidad.
No, tampoco Martín veía claro, y en verdad nunca pudo explicarse ni la forma ni el desarrollo de aquel progreso, aunque cada vez más se sentía inclinado a suponer que Alejandra nunca salió completamente del caos en que vivía antes de conocerlo, aunque llegara a tener momentos de calma; pero aquellas fuerzas tenebrosas que trabajaban en su interior no la habían abandonado nunca, hasta que estallaron de nuevo y con toda su furiahacia el final. Como si al agotarse su capacidad de lucha y al comprender su fracaso, su desesperación hubiese resurgido con redoblada violencia."

miércoles, 11 de mayo de 2016

Esa Sonrisa

"Yo soy su ángel. Sin el amor de Sofía  no existo" (La ardilla roja, Julio Medem)

Seguía igual, acurrucada en la esquina de la sala de estar, contemplando el cielo desde la ventana. Esa mañana no había ido a clase de pintura. A esa sala donde se encontraba con un olor penetrante nada más entrar, y, donde al llegar, a veces la inquietud parecía desdibujarse para entrar en un espejismo de formas aún por hacer, donde el enigma fácilmente se descifra desde los propios dedos; donde las preguntas se responden sin tener que formularlas.
Allí uno se convierte en espectador y partícipe; las vidas ajenas la arrullan, y son tan distintas a la suya, que no puede dejar de sentir curiosidad por experimentar sensaciones ajenas, esas que ella sabe que sólo se podrá imaginar; en su tendencia a querer ser todo el universo a la vez. Para poder entenderlo todo.
Pero, en lugar de eso, se ha quedado en casa, muerta de miedo.
Y se ha puesto a escribir.

- No quería tener que escribirte. Pensé que podría quedarme en este domingo soleado y tempranero, perdida dentro de mí misma; buscando el consuelo en la música lacónica que quisiera protegerme de las calles llenas de ceniza y soledad asfixiante. Claro, ya sabrás lo que estoy escuchando. Pero el impulso que me lleva a dirigirme a ti, es el deseo envolvente de que formes parte de mi historia. Últimamente no hacen más que venirme recuerdos de vidas que no viví. Me viene a la mente un parque en otoño, y una música en escala menor de piano; una chica disfrazada de mimo. Quién sabe. Podría haber sido yo.

Pero, en ese momento, deja de escribir. Y es ahora cuando sabe que él -que cualquiera- pensaría que ésta es una mala historia. Que su estilo es siempre trágico y carente de hilo conductor. Así que, ¿para qué seguir? 
"Voy a salir a la calle", -se dice- y cuando lo hace, busca ese parque.
Con esa música en su cabeza. Pero no encuentra.
Un señor mayor se acerca, la mira, sus ojos están perdidos; ella sabe que nisiquiera la está viendo, y que se acerca porque, aunque no sabe, necesita del contacto ajeno. "Como yo" se dice ella.
Le gusta que el viento azote su cara, pasear sin rumbo su melancolía. Porque, en el fondo, sabe que todo lo que ansía hallar, no está fuera.
Pero no puede dejar de buscar. De mirar sin tocar. De tocar sin poseer. De poseer sin valorar.
"Pero la vida es tan maravillosa, -se dice- que no alcanzo a entender por qué no dejo que me arrastre con ella. Donde me tenga que llevar".
Y querría que fuese suficiente, no sentir la pérdida cuando piensa en la técnica perfecta de Da Vinci; cuando contempla el amanecer, y las aves migratorias que sobrevuelan cuando conduce con miedo hacia un camino, que sabe, no la salvará. Nada la salvará. Ni la risa ni la paz que encuentra en su padre. Porque, al final, va con su olor a cuestas; un poco enmohecido, de tanto regarlo, para luego secarse.
De tantas lágrimas que se han enquistado en su estómago en forma de tensión, de defensa. De voz apagada. Por tener que llevar una máscara cada día ante los ojos que la contemplan. Tener que fingir que está ahí, que necesita lo mismo que los demás. Porque nada ha cambiado. Sigue, igual que en su infancia, esperando poder colarse por una rendija para no tener que ir al colegio, o como ahora, poder huir con esas aves migratorias, irse con ellas a contemplar el amanecer. Ese precioso amanecer que es lo único que devuelve el sentido, que la hace volver al aquí y al ahora; pero, en lugar de eso, observa desde el coche a las personas -pocas personas- que madrugan, toman su cámara de fotos a cuestas, y se quedan a observar. Y a inmortalizar ese  momento del día.
Querría que eso le diera la fuerza, la energía suficiente para enfrentarse con aquello para lo que no ha venido; la vida real que azota desde fuera, la lucha diaria para la que tal vez no está preparada.
Pero la enfrenta. Con el estómago encogido. Y el paso firme. Y la voz le tiembla porque cree que no tiene derecho a estallar. A comunicar eso que lleva al mundo. Pero en realidad desearía ser como Corre Lola, corre, y huir. Y que la siguiera quien quisiera. No tener que obligar a nadie a nada. Vivir de su propia sed. Y no avergonzarse ante los que la conocen de verdad de no ser capaz de estar bien en el ajetreo, en el barullo, y que en el fondo, cree que los demás siempre son más felices, más completos... más sencillos.
Y por eso, cuando vuelve, procura relajarse, y buscar fuera lo que no encuentra dentro, para que eso la ayude a sacarlo, y gritar ahí lo que en otros sitios no puede.
Pero sabe que se enfrenta al mismo fantasma aunque el decorado cambie. No se siente parte de ningún sitio, de ninguna casa, de ninguna cama; todo lo mira con distancia, con angustia.

Se ha acabado el paseo solitario, pero, antes de irse, se vuelve a mirar. Y ríe, porque se acuerda de Lost in translation, y se siente arropada por Charlotte, la estudiante de filosofía, acompañante eterna de un marido con la vida hecha. Humilde y trágica, piensa que no sabe hacer fotos, que escribe mal; nunca se encuentra. Y por suerte, sabe que a ella también la acompaña Bill Murray, en la distancia.

- Hubiese querido no tener que volver a casa, encontrarme contigo, que me cogieses del brazo y guiaras mi camino. Porque no sé escribir, no sé decirte lo que quiero porque no encuentro; y a veces prefiero no introyectar, vivir la vida de otros, inventar un cuento lleno de ventajas para mí. La eterna idea del cuento lleno de ventajas que parece que Julio Medem escribió pensando en mí. Y ya me conoces, sigo queriendo descubrir el mundo, bailar con los arrecifes debajo del mar; que la naturaleza y los libros me consuelen. Necesito que vuelvas. Quiero contarte un sueño que tuve. Que encontré para mí. En realidad, era más una pesadilla; porque no podía escribir. Soñé que mi miedo a no tener una historia que contar me paralizaba tanto, que optaba por no intentarlo. Pero entonces aparecías tú, en forma de Fele Martínez, con una cerilla prendida en la mano, pidiéndome que cantara una canción para ti. Con esa fuerza que tienen las historias de Amenabar. Pero tú no lo hacías para calmar mi miedo a la oscuridad. Bueno, en parte sí. Pero también para lanzarme un desafío, una pregunta. Para sacarme de mi zona de confort, retarme a cualquier cosa.  No te he contado que hace poco fui a ver a una psicoanalista, feminista y escritora. Me dio mucha vergüenza cuando me preguntó qué me pasaba. Le dije que nada. Le dije que había ido porque quería conocerla. Y era la verdad. Pero no me atreví a decirle que lo que necesitaba era un aliciente. Que me retase a escribir. No me atreví a decirle que mis inquietudes eran smilares a las suyas, que puedo leer psicología por mi cuenta; que Foucault, Lacan, Deleuze, Sloterdijk y Brahms ya pueden ayudarme. Pero solo vi un robot, igual que los demás. Que no me miraba de verdad, que no sentía mi curiosidad. Que se limitaba a tomar notas y hacer preguntas. No le dije que ya sé lo que me pasa. La visión distorsionada de mi mirada. Mis problemas de burguesa acomodada en sociedad de crisis que no sobreviviría ante una desgracia. Ya sé que la fortaleza se trabaja, que la actitud se trabaja, y lo que yo quisiera es que su  receta fuera: vete a escribir sobre los arrecifes coralinos en groenlandia. Como siempre, un tutor intelectual, alguien que me diga cuáles son los pasos, MIS pasos, a seguir. Que me avise de cuáles de mis elecciones serán acertadas, y me explique por qué. No quiero un ser extenro, ajeno, que al mismo tiempo sepa mi vida entera. Quiero lo que yo sería en su lugar. Un choque frontal en el hipotálamo. Bum. 

Suelta el bolígrafo. Va a la cama. Se pone Ruby Sparks otra vez. Valora cada milímetro, cada detalle. Desteñida, se quedar dormida. Despierta como si todo el peso del mundo le cayera encima; habla de Sartre ante adolescentes. Sentirse privilegiada por un día. Y volver a casa para volver a ser estudiante. Y hacer lo que no se atreve a hacer en clase. Mirarse al espejo fijamente, pintarse los labios y restregar la pintura por su cara. Despeinarse. Mirar con los ojos desorbitados, salir de sí, permitirse estallar. Desde la mentira. Y vuelve contenta a casa; porque ahora no necesita un sentido. 

- He estado pensando en todo lo que podría hacer y no hago. Quiero hacer un gran viaje. y aunque no quiero, creo que debería irme sola. Ha sido hoy, mientras pintaba el arrecife de coral. Tendría que ser más simple, poder comunicarme sin palabras; que no me importase tanto lo que otros puedan pensar si dejo salir lo que soy; me asusta demasiado el rechazo, estropear el momento presente. Y eso que me tienen dicho que no debería responsabilizarme tanto de los hechos, míos y de los demás; que el ser humano no se guía por su ética, sino por su instinto. Yo debería saberlo. Pero cuando miro no me atrevo, y la máscara toma forma en mi cara de nuevo. La exigencia de ser perfecta, de no contentarme nunca con lo que soy porque aún puedo mejorar, buscar siempre más y más, desde la insatisfacción permanente. Y de repente lo veo desde fuera, me doy cuenta de lo ridículo que es, y comienzo a estar mejor. El psicótico dice: soy napoleón. El neurótico dice: debería ser Napoleón. Y el sano dice: soy el que soy. Es hora de despedirme de media Verónica, la que lamenta que el tiempo se consume, y lo demás no cuenta.

Se ha ido a dormir,  el cuerpo le pesa demasiado, aunque es pronto. Había estado por ahí con sus compañeros de los de fuera, pero de los buenos. Con ellos siempre lo pasa bien. Pero la noche la ha pasado regular; se despertó de madrugada con sudores y ya no se podía dormir. Además, entre sudores, ha leído una promesa, una carta llena de pavor, honestidad y cariño. Y no ha sabido responder. Cuando ha sonado el despertador estaba dentro de un sueño tan profundo, tan pesado, que auque quería no podía moverse. Y ha preferido seguir soñando, hoy que no trabaja, un rato más. Aunque no debería. Aunque como alumna, iban a ponerle falta. Pero llega. Tarde, pero llega. Y se alegra de estar donde está. De poder añadir a su vocabulario Diapasón, Arpegiado, Anacrusa. El día pasa rápido, pero pesado, porque ha sido largo. También ha discutido sobre política en inglés... y para qué. Ya está en la cama, no puede más; pero ha cumplido sus deberes. Y no puede irse a dormir sin antes escribir lo que no puede decir.

- Esa sonrisa me va a matar. A veces me siento tan estúpida. Es como si el tiempo no pasara, la ingenuidad no termina, sigo siendo capaz de emocionarme en unos ojos aún por abrirse del todo, que solo tienen fe, una fe hermosa, en las personas; en el amor. Y exteriorizan en sí esa belleza. Y yo me siento partícipe. Todavía. Pero soy una cobarde, porque no me atrevo más que a mirar, sonreír, abrazar. Un abismo separa el pecho que se me abre de par en par cuando miro esos ojos tan familiares, sublimes, cercanos, y a la vez tan lejanos. Porque si se hiciese real, se estropearía. Y los contadores de historias, prefieren pensarlas, sentirlas, escribirlas, antes que vivirlas. Y yo sólo quisiera tener el valor de  sobrepasar un día esa barrera, o hacerle jurarme que su vida estará a la altura de lo que promete. 

Y sonríe mientras un sueño profundo la invade, hoy está satisfecha con quién es.
Pero no siempre es tan fácil. Ella intenta crear belleza de donde sólo hay mugre, pero en  realidad no desaparece la lucha diaria. Después están los madrugones, los despertares en que no ve nada claro; y sigue por inercia. Intenta comunicarse con el mundo, y cuando se frustra, cuando  intenta comunicar su frustración, la mandan a leer a Jünger. Le dicen que piense menos. Que monte una comuna. Que nada, ninguna formación política, salvará su situación.

Han pasado tantos días que el abismo bostezante ha dormido catorce veces; se acumulan las lecciones que aprender, pero el calor va llegando, los días son largos y soleados;  el amor acompaña los días de fiesta, entre abrazos de penumbra. La ilusión por viajar juntos. Leer medio Rojo y Negro de Stendhal en un suspiro de dos días. Los dibujos se acaban y cada vez le gustan más. Y no se puede quejar. Las palabras se repiten en su mente: aprovecha esto que tienes, haz algo con ello. Y no busques la justicia en el mundo. Y deja de pensar en lo que no tienes, parte de tu ahora. No seas tan dura y perdónate. Y es una mezcla de tantas cosas... sonrisas de los alumnos,  complicidad en las bromas, gustos comunes compartidos: "¿Has visto el último de juego de tronos?". Amigas tan preciosas, especiales y humildes, y aquí está, con un presente prometedor y vivo entre las manos; tanto que se le escurre. Aunque el porvenir no se vislumbre, y sea como nubes extrañas desde el horizonte.