lunes, 17 de octubre de 2016

Tregua

Se me desgasta
la voz
el aliento
el corazón
la angustia acude
rauda y veloz
entre los pequeños paseos
de mi casa a la biblioteca
de la biblioteca a mi casa
y mi vida contigo,
la más desgarrada
porque no aprendí
a dejarte ir
y sin ningún aliciente
demasiado silencio
yo
intentando rasgar
y encontrar las razones
para la alegría
más allá
de la juventud
que, temblando, prevalece
de la familia que
a lo lejos se divisa
esforzándome por apreciar
los pequeños placeres
procurando ser estoica
y sentir que
mi fuero interno es
el jardín de Epicuro
y darme tregua
de una vez

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